Perú Posible y la 

Racionalización en la Explotación de los Recursos Naturales 

         RERN

 
<< "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo.
Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo"
(Abraham Lincoln)>>
 

Del Libro: Canto General

de Pablo Neruda

 

Poema completo

 

 

En Cajamarca empezò la agonía.

El joven Atahualpa, estambre azul,
árbol insigne, escuchò al viento
traer rumor de acero.
Era un confuso
brillo y temblor desde la costa,
un galope increíble
-piafar y poderío -
de hierro y hierro entre la hierba.
Llegaron los adelantados.
El Inca saliò de la música
rodeado por los señores.

Las visitas
de otro planeta, sudadas y barbudas,
iban a hacer la reverencia.

El capellán
Valverde, corazòn traidor, chacal podrido,
adelanta un extraño objeto, un trozo
de cesto, un fruto
tal vez de aquel planeta
de donde vienen los caballos.
Atahualpa lo toma. No conoce
de qué se trata: no brilla, no suena,
y lo deja caer sonriendo.
"Muerte,
venganza, matad, que os absuelvo",
grita el chacal de la cruz asesina.
El trueno acude hacia los bandoleros.
Nuestra sangre en su cuna es derramada.
Los príncipes rodean como un coro
al Inca, en la hora agonizante.

Diez mil peruanos caen
bajo cruces y espadas, la sangre
moja las vestiduras de Atahualpa.
Pizarro, el cerdo cruel de Extremadura
hace amarrar los delicados brazos
del Inca. La noche ha descendido
sobre el Perú como una brasa negra.   

 

 

La línea colorada


Más tarde levantò la fatigada
mano el monarca, y más arriba
de las frentes de los bandidos,
tocò los muros.
Allí trazaron
la línea colorada.
Tres cámaras
había que llenar de oro y de plata,
hasta esa línea de su sangre.
Rodò la rueda de oro, noche y noche.
La rueda del martirio día y noche.

Arañaron la tierra, descolgaron
alhajas hechas con amor y espuma,
arrancaron la ajorca de la novia,
desampararon a sus dioses.
El labrador entregò su medalla,
el pescador su bota de oro,
y las rejas temblaron respondiendo
mientras mensaje y voz por las alturas
iba la rueda del oro rodando.
Entonces tigre y tigre se reunieron
y repartieron la sangre y las lágrimas.

Atahualpa esperaba levemente
triste en el escarpado día andino.
No se abrieron las puertas. Hasta la última
joya los buitres dividieron:
las turquesas rituales, salpicadas
por la carnicería, el vestido
laminado de plata: las uñas bandoleras
iban midiendo y la carcajada
del fraile entre los verdugos
escuchaba el rey con tristeza.

Era su corazòn un vaso lleno
de una congoja amarga como
la esencia amarga de la quina.
Pensò en sus límites, en el alto Cuzco,
en las princesas, en su edad,
en el escalofrío de su reino.
Maduro estaba por dentro, su paz
desesperada era tristeza. Pensò en Huáscar.
Vendrían de él los extranjeros?
Todo era enigma, todo era cuchillo,
todo era soledad, sòlo la línea roja
viviente palpitaba,
tragando las entrañas amarillas
del reino enmudecido que moría.

Entrò Valverde con la Muerte entonces.
"Te llamarás Juan", le dijo
mientras preparaba la hoguera.
Gravemente respondiò: "Juan,
Juan me llamo para morir",
sin comprender ya ni la muerte.

Le ataron el cuello y un garfio

entrò en el alma del Perú.



16
elegía


Solo, en las soledades
quiero llorar como los ríos, quiero
oscurecer, dormir
como tu antigua noche mineral.

Por qué llegaron las llaves radiantes
hasta las manos del bandido? Levántate,
materna Odio, descansa tu secreto
en la fatiga larga de esta noche
y echa en mis venas tu consejo.
Aún no te pido el sol dé, los Yupanquis.
Te hablo dormido, llamando
de tierra a tierra, madre
peruana, matriz cordillera.
Còmo entrò en tu arenal recinto
la avalancha de los puñales?
Inmòvil en tus manos,
siento extenderse los metales
en los canales del subsuelo.

Estoy hecho de tus raíces,
pero no entiendo, no me entrega
la tierra su sabiduría,
no veo sino noche y noche
bajo las tierras estrelladas.
Qué sueño sin sentido, de serpiente,
se arrastrò hasta la línea colorada?
Ojos del duelo, planta tenebrosa.
Còmo llegaste a este viento vinagre,
còmo entre los peñascos de la ira
no levantò Capac su tiara
de arcilla deslumbrante?

Dejadme bajo los pabellones
padecer y hundirme como
la raíz muerta que no dará esplendor.
Bajo la dura noche dura
bajaré por la tierra hasta llegar
a la boca del oro.

Quiero extenderme en la piedra nocturna.

Quiero llegar allí con la desdicha.


17
las guerras


Más tarde al Reloj de granito
llegò una llama incendiaria.
Almagros y Pizarros y Valverdes,
Castillos y Urías y Beltranes
se apuñaleaban repartiéndose
las traiciones adquiridas,
se robaban la mujer y el oro,
disputaban la dinastía.
Se ahorcaban en tos corrales,
se colgaban en los Cabildos.
Caía el árbol del saqueo
entre estocadas y gangrena.

De aquel galope de Pizarros
en los linares territorios
naciò un silencio estupefacto.

Todo estaba lleno de muerte
y sobre la agonía arrasada
de sus hijos desventurados,
en el territorio (roído
hasta los huesos por las ratas),
se sujetaban las entrañas
antes de matar y matarse.

Matarifes de còlera y horca,
centauros caídos al lodo
de la codicia, ídolos
quebrados por la luz del oro,
exterminasteis vuestra propia
estirpe de uñas sanguinarias
y junto a las rocas murales
del alto Cuzco coronado,
frente al sol de espigas más altas,
representasteis en el polvo
dorado del Inca, el teatro
de los infiernos imperiales:
la Rapiña de hocico verde,
la Lujuria aceitada en sangre,
la Codicia con uñas de oro,
la Traiciòn, aviesa dentadura,
la Cruz como un reptil rapaz,
la Horca en un fondo de nieve,

y la Muerte fina como el aire

inmòvil en su armadura.

 

Raimondi, tal vez tuvo razón hace dos o tres siglos atrás. Hoy no. En la parte de la metáfora en la que no se equivocó, es -lamentablemente- la de que seguimos siendo un país que construye pobreza (mendigos). Y ya que no hay banco de oro, habrá que construirlo. Y ocuparlo.

Carlos M. Adrianzen Cabrera, Economía & MBA, USIL

 

 

Primer Informe de Desarrollo Humano 1990, ONU.

El proceso de desarrollo de las naciones, no puede verse simplemente como un incremento del PBI, que en este caso solo es crecimiento. Para que haya desarrollo, tiene que haber  expansión de la capacidad humana para llevar una vida más libre y más digna

Amartya Sen,  Premio Novel Economía 1998

“Cuando entregué el gobierno en el año 2006, con un sol se compraban diez panes. Ahora, con un sol solo se compran cinco”, subrayó.

“Le pido al señor presidente Alan García que descubra que el Perú es más grande y genoroso que sus amigos ricos que lo rodean”

Alejandro Toledo

El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida

Facundo Cabral
  Reporte al Día - 



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