Andrés Solari
(Texto resumido por el
webmaster)
Rich es conocido en Latinoamérica como
“Goldfinger” por las elites económicas y políticas,
dadas las operaciones que también realizaba con empresarios
mineros peruanos, estrechamente cercanos al gobierno de
Fujimori, a través de representantes y testaferros. Barbara
Olson insiste que para Rich el comercio con naciones bloqueadas
y dictadores de todo tipo era una forma muy lucrativa de vida.
Marc Rich había sido socio de Jacques Hachuel, señalado
contrabandista y propietario de la empresa “H. Seguridad”,
frecuentemente utilizada por el Mossad para diversas
operaciones encubiertas en Europa. “El asunto es
particularmente extraño y tóxico, porque entre los ‘amigos’ de
Rich están destacados líderes laboristas del Gobierno de Israel
y del Mossad” (www.libertaddigital.com). Existe una
gran cantidad de información sobre las relaciones entre Rich
y el Mossad, incluyendo aquellas que lo señalan como uno de
sus agentes (y espía) encubierto.
Desde hace décadas los negocios ilegales,
tales como la venta de armas a naciones bloqueadas por grupos
de países o por la ONU, el tráfico de órganos y seres humanos,
el comercio de bienes (petróleo) con países embargados, el
narcotráfico y toda la gama de actividades de este tipo,
producen marcadamente las más altas tasas de rentabilidad. Se
han constituido además en attractors de los sistemas políticos, logrando
desordenarlos caóticamente y en gran parte ponerlos a su
servicio, y son mecanismos claves para acumular grandes
fortunas recicladas para reavivar sistemas económicos. Es un
elemento decisivo para explicar muchas guerras locales,
políticas comerciales, bloqueos y políticas frente a las
drogas, etc. El sistema capitalista necesita por igual de la
corrupción para sobrevivir, para atenuar crisis y para buscar
una nueva fase de recuperación. El neoliberalismo, asumido como
ausencia de regulaciones, ha facilitado y estimulado de manera
superlativa las maniobras que se requerían en este campo de la
acumulación perversa.
Estas operaciones han sido todavía más
rentables y menos riesgosas cuando han podido disponer del
respaldo de algunos servicios secretos estatales para poder
competir con otras mafias por estos espacios y aprovechar,
al mismo tiempo, las ventajas de controlarlos cercanamente,
compartiendo utilidades con los estados nacionales
involucrados. Es decir, un forma posmoderna de actividades
corsarias mezcladas con (o basadas en) fidelidades étnicas y
nacionales, con patentes de corso muy amplias
(globalizadas), y muy acorde como mecanismo de
amortiguamiento de las pulsiones críticas del capitalismo de
nuestros días. En cuanto al uso de los aparatos de seguridad
del Estado en estas actividades, el caso de Marc Rich es
hermanable al de Fujimori‑Montesinos.
Ver texto completo en:
http://compartidoespacio.blogspot.com/2009/07/acumulaciones-y-perdones-perversos.html
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